



En cada pestañeo se me escapa un
gesto rotundo
y con cada movimiento
te busco la respuesta
la recogida de la fruta
los trozos de queso
que iría comiendo de tu mano.
En cada pestañeo
se me escapan todas las ganas que
me desnudan
que me llenan de prisas
y no me dejan aprovechar
las esquinas de la cama
los rayos de sol
los centímetros entre escalones.
En cada pestañeo
me quemo y me acerco
y con cada movimiento
al final me separo
y no sé
cómo enseñar
las cicatrices
que se me quedan
en los dedos.
Helena H.
El tiempo modela las cosas,
que evocan y conforman mundos,
lugares donde habitan y reposan:
el cosmos encerrado en una caja.
Tesoros olvidados, perdidos.
Monedas, llaves, anillos.
Relojes, clavos y una lupa.
Las cosas se impregnan
de las manos que las tocan,
huellas indelebles:
recuerdo tibio de un latido.
Restos de un naufragio, ruinas.
Botones, lápices, semillas.
Tijeras, sellos y una brújula.
Cosas que forman parte de nosotros,
eco de nuestros actos y secretos
que con los años pasan al olvido.
Pero alguna en silencio sobrevive:
talismán dormido.
Antonio Melo.
Amor
Yo decía amor.
Decía
dime amor y escríbelo con un punto al
final,
como se escriben las últimas palabras.
Y si hemos estado corriendo
demasiado
— ya hemos dicho—
y si nos hemos muerto
— hecho—.
Dime unita a unita todas las palabras.
Mas digo no
se acerquen hombres y mujeres
hermosas.
No se acerquen ahora.
Silencio.
Digo
silencio,
que yo estoy amputada del
amor,
inútil
para el bien
que estoy,
—digo silencio—
amputada de paz.
Beatriz Boca.